Roma es una ciudad en la que siempre quedará algo fascinante que ver y por lo que regresar, lugares que se salen de las rutas marcadas y de las recomendaciones de los guías, rincones que podría ser el escenario perfecto para una película de terror ese es el caso de la iglesia de la Santa María de la concepción de Cappuccini un santuario que posee uno de los osarios son más escalofriantes del mundo.

Se trata de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de los Capuchinos su fachada están sobria y poco publicitada, que muy pocas personas saben de su existencia, la historia de este lugar se remonta el primer tercio del siglo XVII cuando el papá Urbano VIII encarga la arquitecto Antonio Cazoni la construcción de un templo para los frailes Capuchinos, ya que su hermano era miembro de esta comunidad religiosa, este decide traer los restos de los monjes que habían sido enterrados en el cementerio oficial de la orden y llevar a cabo una obra que simbolizar a los conceptos de que la vida es pasajera y que tras la muerte, existe la resurrección.

Las crónicas de la época relata que se utilizaron 300 carrozas para el traslado de los cuerpos, debiendo ser una escena, que no olvidaría los allí presentes el resto de sus vidas, el cardenal encargo que los huesos fueran ordenados de forma artística, formando diferentes motivos decorativos cargados de gran simbolismo, la cripta se encuentra dividida en 6 pequeñas capillas adornadas con los huesos de más de 4000 hermanos capuchinos fallecidos entre 1528 y 1870 familiares del Papa Urbano además de niños pequeños cuyo origen se desconoce, los restos ordenados a la perfección resultan tan sorprendentes como macabros, una frase lapidaria advierte al visitante ya dentro de la cripta

Aquello que ustedes son, nosotros fuimos aquello, que nosotros somos ustedes serán.